Uralita: qué es, historia y composición con amianto
La uralita amianto es uno de los materiales de construcción más extendidos en la arquitectura industrial y agrícola española del siglo XX. Durante décadas, este término se utilizó de forma popular para referirse a las placas onduladas de fibrocemento que contenían amianto en su composición, y que se instalaron masivamente en tejados, naves industriales, granjas y viviendas de todo el país. Hoy en día, su presencia sigue siendo una realidad en miles de edificios, lo que convierte su identificación y correcta gestión en una cuestión de salud pública de primer orden.
Entender qué es la uralita, de dónde viene y por qué representa un riesgo para la salud resulta fundamental para propietarios, gestores de patrimonio industrial y cualquier persona que sospeche que sus instalaciones pueden contener este material. A lo largo de este artículo repasaremos su historia, composición y los aspectos clave que debes conocer antes de intervenir en cualquier cubierta que pueda contener amianto.
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Qué es exactamente la uralita y por qué se llama así
El término uralita no es en realidad el nombre técnico del material, sino una marca comercial que con el tiempo se convirtió en sinónimo de las placas de fibrocemento con amianto. Este fenómeno lingüístico, similar a lo que ocurrió con palabras como «táper» o «jacuzzi», refleja el dominio que la empresa Uralita S.A. tuvo durante décadas en el mercado español de materiales de construcción.
Técnicamente, el material se denomina fibrocemento con amianto o simplemente fibrocemento, y consiste en una mezcla de cemento Portland y fibras de amianto (crisotilo, principalmente, aunque también amosita y crocidolita en algunos productos). Esta combinación daba como resultado un material extraordinariamente resistente, ligero, económico y fácil de instalar, con excelentes propiedades de impermeabilidad y aislamiento térmico relativo.
Las presentaciones más habituales del material eran:
- Placas onduladas: las más utilizadas en tejados industriales, agrícolas y ganaderos.
- Placas planas: empleadas en cerramientos, tabiques y acabados interiores.
- Tubos y canalones: usados en instalaciones de saneamiento y conducción de agua.
- Depósitos y silos: para almacenamiento de líquidos y materiales a granel.
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Historia de la uralita en España: auge y prohibición
La historia de la uralita en España está directamente ligada al desarrollo industrial del país durante el siglo XX. La empresa Uralita S.A. fue fundada en 1907 con capital belga, estableciendo sus primeras instalaciones en Getafe (Madrid). Desde sus inicios, se especializó en la fabricación de fibrocemento con amianto, aprovechando las propiedades mecánicas superiores que este mineral aportaba al cemento.
Durante las décadas de 1940, 1950 y 1960, en plena expansión industrial y reconstrucción posbélica, la demanda de materiales económicos y duraderos disparó la producción de placas de uralita. Los tejados de uralita se convirtieron en una solución omnipresente: fábricas, almacenes, naves agrícolas, cocheras e incluso viviendas humildes se cubrieron con este material en prácticamente todo el territorio nacional.
El auge máximo de su uso se produjo entre los años 1960 y 1980, cuando la construcción industrial española vivió uno de sus momentos de mayor expansión. Se estima que en este periodo se instalaron millones de metros cuadrados de cubiertas con amianto en toda España.
Sin embargo, a medida que la evidencia científica sobre la peligrosidad del amianto se fue consolidando a nivel internacional, los países europeos comenzaron a adoptar medidas restrictivas. En España, la prohibición llegó en 2002, cuando el Real Decreto 1406/1989 y sus posteriores modificaciones culminaron en la prohibición total de la fabricación, importación, comercialización y uso del amianto y todos los productos que lo contienen. La Directiva Europea 1999/77/CE fue determinante en este proceso.
Esta cronología explica por qué hoy, más de veinte años después de la prohibición, siguen existiendo en España cientos de miles de edificios con cubiertas de uralita intactas o en proceso de deterioro.
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Composición del fibrocemento con amianto: por qué es peligroso
Para comprender el riesgo que representa un tejado de uralita, es necesario entender la composición del material y el mecanismo por el que puede resultar perjudicial para la salud.
Las placas de fibrocemento fabricadas antes de 2002 pueden contener entre un 10% y un 15% de amianto en peso, aunque algunos productos llegaban al 20%. Las fibras más frecuentemente utilizadas fueron:
- Crisotilo (amianto blanco): el más abundante y utilizado globalmente.
- Amosita (amianto marrón): más rígida y resistente al calor.
- Crocidolita (amianto azul): la variedad considerada más peligrosa.
El peligro real no proviene de las fibras en tanto en cuanto permanecen firmemente ligadas a la matriz de cemento. El problema surge cuando el material se deteriora, se erosiona o se manipula sin las debidas precauciones. En ese momento, las fibras de amianto se liberan al aire y pueden ser inhaladas.
Una vez en los pulmones, estas fibras —extremadamente finas y resistentes a la degradación biológica— pueden permanecer durante décadas, causando enfermedades graves como:
- Asbestosis: enfermedad pulmonar crónica por acumulación de fibras.
- Mesotelioma pleural: tumor maligno con alta mortalidad, casi exclusivamente asociado al amianto.
- Cáncer de pulmón: el riesgo se multiplica en fumadores expuestos.
- Placas pleurales: engrosamiento de la membrana que recubre los pulmones.
El estado de las cubiertas de uralita es, por tanto, un factor determinante. Las placas en buen estado, sin grietas ni erosión visible, presentan un riesgo menor que las que muestran signos de degradación, rotura o crecimiento de musgo y líquenes (que aceleran el deterioro superficial).
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Marco legal: la normativa española para el amianto
Cualquier intervención sobre materiales que contengan amianto en España, incluida la retirada de tejados de uralita, está estrictamente regulada. El texto legal de referencia es el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto.
Esta normativa establece, entre otras obligaciones:
- La obligatoriedad de que los trabajos sean realizados por empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA).
- La elaboración de un Plan de Trabajo específico que debe ser aprobado por la autoridad laboral competente antes de iniciar cualquier intervención.
- El uso de equipos de protección individual (EPI) adecuados: trajes de protección, mascarillas con filtros P3, etc.
- La correcta gestión de los residuos generados, que deben trasladarse a vertederos autorizados para residuos peligrosos.
- La realización de **controles ambient