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Empresa RERA Nº 39/00118

Policarbonato de 35 mm y más: cuándo merece la pena el mayor grosor

Cuando se plantea la elección de una cubierta de policarbonato, uno de los parámetros que genera más dudas es el grosor de la placa. La mayoría de proyectos domésticos se resuelven con espesores de 10 a 16 mm, pero existe una gama de placas alveolares de 35 mm, 40 mm e incluso mayores pensada para exigencias muy superiores: instalaciones industriales, edificios con alta demanda de confort térmico o cubiertas sometidas a cargas de nieve importantes. Entender cuándo está justificada esa inversión adicional —y cuándo no— es clave para tomar la decisión correcta.

El policarbonato 35 mm grosor aislamiento es precisamente el argumento central de esta gama. A mayor número de cámaras y mayor espesor total de la placa, mejores son los valores de transmitancia térmica (U), lo que se traduce en menores pérdidas de calor en invierno y mayor frescor en verano. Sin embargo, este rendimiento tiene un coste material y estructural que no siempre queda compensado en proyectos de pequeña escala. En este artículo analizamos en qué situaciones el grosor extra resulta verdaderamente rentable.

Diferencias técnicas entre el policarbonato estándar y el de gran espesor

Las placas alveolares de policarbonato se fabrican con distintas configuraciones internas: doble pared, triple pared, estructura en X o panal. A medida que aumenta el espesor, se añaden más tabiques interiores y cámaras de aire, lo que mejora tanto el aislamiento térmico como la resistencia mecánica.

Comparativa de espesores habituales:

La placa policarbonato 32 mm ya ofrece prestaciones muy próximas a los 35 mm y a menudo resulta una alternativa equilibrada cuando el presupuesto es ajustado pero el proyecto exige algo más que un policarbonato convencional. Aun así, los 35 mm marcan un salto cualitativo apreciable en aislamiento acústico y resistencia a la carga de nieve.

Desde el punto de vista normativo, el Código Técnico de la Edificación (CTE), concretamente el Documento Básico HE-1 sobre limitación de demanda energética, establece exigencias de transmitancia para los elementos constructivos según la zona climática. En zonas D y E (norte de España, Castilla, Pirineos), los valores máximos de U para cubiertas son más estrictos, lo que puede obligar a recurrir a espesores de policarbonato grueso aislamiento combinados con cámara de aire o doble acristalamiento.

Aplicaciones donde el policarbonato de 35 mm está realmente justificado

No todos los proyectos requieren este nivel de prestaciones. Estos son los escenarios donde la inversión en mayor espesor tiene una justificación técnica y económica clara:

1. Cubiertas industriales y naves con uso continuado

En naves de producción, almacenes refrigerados o instalaciones agrícolas intensivas que funcionan durante todo el año, el ahorro energético derivado de una transmitancia de 1,1 W/m²K frente a 2,9 W/m²K puede amortizar la diferencia de coste en pocos años. La menor condensación interior también reduce los problemas de humedad sobre la mercancía o la maquinaria.

2. Zonas con alta carga de nieve

El CTE DB-SE-AE define las cargas de nieve por provincias. En zonas de montaña (Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sierra Nevada) es habitual que las cubiertas deban soportar entre 1,0 y 2,0 kN/m². Las placas de 35 mm o más tienen una resistencia a flexión notablemente superior a las de 16 o 25 mm, lo que reduce el riesgo de colapso estructural y permite diseñar con vanos más amplios entre correas.

3. Piscinas cubiertas y espacios con alta humedad

Los recintos de piscinas presentan un gradiente de temperatura y humedad extremo entre el interior y el exterior. Aquí, el aislamiento térmico elevado no solo reduce el consumo de climatización, sino que minimiza la condensación en la cara interior de la placa, uno de los problemas más comunes con policarbonatos de menor espesor en estos entornos.

4. Edificios con certificación energética A o B

Si el proyecto debe cumplir con una certificación energética alta —obligatoria en edificios públicos y recomendada en instalaciones comerciales según la Directiva Europea de Eficiencia Energética en Edificios (EPBD)— el uso de policarbonato de gran espesor puede ser parte de la estrategia para alcanzar los umbrales exigidos sin recurrir únicamente a sistemas activos.

Consideraciones prácticas de instalación y mantenimiento

El mayor grosor implica también un mayor peso por metro cuadrado. Una placa de 35 mm puede pesar entre 3,5 y 5 kg/m², frente a los 1,5–2 kg/m² de una placa de 16 mm. Esto obliga a dimensionar correctamente la estructura portante y a utilizar perfiles de aluminio o acero adecuados al peso y al vano previsto.

Consejos clave para la instalación:

La vida útil de una placa de policarbonato grueso aislamiento de calidad, con protección UV coextruida, se sitúa entre 15 y 25 años en condiciones normales de uso en España.

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