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Fibras de amianto en el aire: riesgos y cómo detectarlas

Las fibras de amianto en el aire representan uno de los riesgos para la salud más silenciosos y devastadores que existen en el ámbito de la construcción y la industria. A diferencia de otros contaminantes visibles, estas fibras son microscópicas e inodoras, lo que hace imposible detectarlas a simple vista o por el olfato. Sin embargo, su presencia en el ambiente interior o exterior puede tener consecuencias gravísimas para las personas expuestas, incluso años o décadas después del contacto.

España prohibió definitivamente el uso del amianto en el año 2002, pero el legado de décadas de construcción intensiva con este material sigue presente en miles de edificios industriales, naves, colegios, hospitales y viviendas. Se estima que una parte significativa del parque inmobiliario construido antes de esa fecha contiene algún tipo de material con amianto, y cuando estos materiales envejecen, se deterioran o son manipulados sin las precauciones adecuadas, liberan fibras de amianto al aire que pueden ser inhaladas.

Entender cómo se producen estas emisiones, qué riesgos suponen para la salud y qué métodos existen para detectarlas es fundamental tanto para propietarios de inmuebles como para trabajadores y responsables de seguridad. Este artículo ofrece una guía clara y rigurosa sobre todo lo que necesitas saber.

Por qué las fibras de amianto en el aire son tan peligrosas

El amianto es un mineral fibroso que, al romperse o degradarse, se divide en fibras cada vez más pequeñas. Las más peligrosas son las denominadas fibras respirables, aquellas con un diámetro inferior a 3 micrómetros y una longitud superior a 5 micrómetros. Son tan pequeñas que el sistema respiratorio no puede retenerlas ni expulsarlas con eficacia, por lo que se depositan profundamente en el tejido pulmonar, donde permanecen de forma indefinida.

La exposición al amianto está reconocida como la principal causa de varias enfermedades graves, entre ellas:

Uno de los aspectos más alarmantes es el período de latencia: las enfermedades causadas por el amianto pueden tardar entre 20 y 50 años en manifestarse clínicamente. Esto significa que una persona expuesta hoy puede no desarrollar síntomas hasta décadas más tarde.

Cuándo se liberan fibras de amianto al ambiente

No todos los materiales que contienen amianto liberan fibras de forma constante. El riesgo depende fundamentalmente del estado de conservación del material y del tipo de amianto presente:

Las situaciones que generan mayor riesgo de emisión de fibras de amianto al aire son:

Cómo detectar fibras de amianto en el aire: el análisis en laboratorio

La única forma fiable de saber si existen fibras de amianto en el aire de un espacio determinado es mediante técnicas de análisis especializadas. Ningún dispositivo doméstico ni inspección visual puede confirmar su presencia. Para ello existen dos métodos principales:

Microscopía Óptica de Contraste de Fases (MOCF)

Es la técnica más utilizada para medir la concentración de fibras en el ambiente laboral. Consiste en recoger muestras de aire mediante un equipo de captación con filtros, que posteriormente son analizados en laboratorio. Permite cuantificar el número de fibras por centímetro cúbico, pero no distingue entre fibras de amianto y otras fibras minerales.

Microscopía Electrónica de Transmisión (MET) y Barrido (MEB)

Son técnicas más precisas que permiten identificar el tipo exacto de fibra y su composición química. Se utilizan cuando se requiere una caracterización detallada, especialmente en investigaciones de exposición o en situaciones de riesgo elevado.

El RD 396/2006, norma que regula en España las disposiciones mínimas de seguridad y salud en trabajos con riesgo de exposición al amianto, establece que antes de iniciar cualquier trabajo con materiales que puedan contener amianto, debe realizarse una evaluación de riesgos que incluya la identificación y caracterización de los materiales presentes. Además, obliga a que los trabajos sean ejecutados únicamente por empresas debidamente inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto (RERA).

El análisis de amianto en laboratorio no se limita únicamente al control ambiental. También se aplica a muestras de material sólido para determinar si un producto contiene amianto antes de acometer una obra. Este análisis previo es fundamental para planificar correctamente las medidas de seguridad y evitar exposiciones accidentales.

¿Qué hacer si sospechas de presencia de amianto en tu edificio?

Ante la sospecha de que un material pueda contener amianto, la recomendación más importante es no manipularlo bajo ningún concepto. Los pasos a seguir son:

1. Evalúa el estado del material: si está en buen estado y no hay riesgo de deterioro, puede ser preferible dejarlo en su lugar con una estrategia de mantenimiento controlado.
2. Contrata un técnico especializado: solo un profesional cualificado puede determinar con certeza si el material contiene amianto y cuál es el riesgo real.
3. Realiza un análisis de laboratorio: tanto del material como del ambiente si hay indicios de deterioro.
4. Si es necesario retirar el amianto: la operación debe ser realizada por una empresa inscrita en el RERA, siguiendo el plan de trabajo establecido por el RD 396/2006.

Preguntas frecuentes

¿Puedo detectar fibras de amianto en el aire de mi hogar sin contratar un profesional?

No. Las fibras de amianto son completamente invisibles a