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Amianto en garajes y aparcamientos: riesgos y gestión

El amianto en garajes y aparcamientos representa uno de los problemas de salud ambiental más silenciosos y extendidos en el parque inmobiliario español. Millones de metros cuadrados de construcciones industriales, residenciales y comerciales levantadas entre las décadas de 1950 y 1990 incorporaron este mineral en múltiples elementos constructivos, y los espacios destinados al estacionamiento de vehículos no fueron una excepción. Muy al contrario: los garajes, tanto subterráneos como en superficie, acumulan con frecuencia una concentración notable de materiales que pueden contener amianto, a menudo sin que sus propietarios o usuarios sean conscientes de ello.

La particularidad de estos espacios agrava el riesgo. Los garajes son entornos cerrados o semiabiertos con escasa ventilación natural, donde el polvo y las partículas en suspensión tienden a acumularse. Si alguno de los materiales constructivos contiene fibras de amianto en estado deteriorado, la probabilidad de inhalación por parte de los usuarios se multiplica significativamente. A esto hay que añadir que muchos de estos espacios se utilizan también como zonas de almacenamiento, taller o paso habitual, lo que incrementa la exposición acumulada a lo largo del tiempo.

Comprender dónde puede encontrarse el amianto en un garaje o aparcamiento, cuáles son sus riesgos reales y cómo debe gestionarse su retirada de forma legal y segura es fundamental para proteger la salud de propietarios, comunidades de vecinos y trabajadores que puedan intervenir en estos espacios.

Dónde puede encontrarse amianto en un garaje

Los materiales con amianto presentes en garajes y aparcamientos pueden ser muy variados. El más frecuente y visible es el fibrocemento en garajes, empleado masivamente en cubiertas, techos y chapas de cierre lateral de aparcamientos en superficie. Las planchas onduladas de fibrocemento —popularmente conocidas como «uralita»— eran el material estándar para cubrir naves, garajes adosados y estructuras auxiliares durante décadas, y pueden contener entre un 10 % y un 15 % de fibras de amianto crisotilo.

Sin embargo, el fibrocemento no es el único material que debe vigilarse. En garajes subterráneos y aparcamientos integrados en edificios de construcción anterior a 2002 —año en que España prohibió definitivamente la comercialización y uso del amianto— pueden encontrarse:

Los revestimientos proyectados son especialmente preocupantes porque corresponden a amianto en estado friable, es decir, que se disgrega con facilidad liberando fibras al aire. En aparcamientos subterráneos de los años 60 a 80 es frecuente encontrar este tipo de aplicación bajo las losas de hormigón. Para profundizar en las diferencias entre tipos de amianto según su peligrosidad, puede consultar este artículo: [Diferencia entre amianto friable y no friable: cuándo hay riesgo real](https://cubiertasyamianto.com/diferencia-entre-amianto-friable-y-no-friable-cuando-hay-riesgo-real/).

Riesgos para la salud en espacios cerrados

El amianto es peligroso cuando sus fibras son inhaladas. En condiciones normales, los materiales no friables como el fibrocemento en buen estado presentan un riesgo bajo, ya que las fibras permanecen encapsuladas en la matriz de cemento. El problema surge cuando el material envejece, se deteriora, se fractura o se manipula sin las precauciones adecuadas.

En un garaje, los factores que pueden desencadenar la liberación de fibras son múltiples: el paso continuo de vehículos genera vibraciones; las variaciones térmicas debilitan los materiales con el paso de los años; las reparaciones o reformas sin supervisión profesional pueden fragmentar placas o tuberías; y la simple acumulación de humedad acelera la degradación de los materiales.

Las enfermedades asociadas a la inhalación de amianto —mesotelioma pleural, asbestosis, cáncer de pulmón— tienen períodos de latencia de entre 20 y 50 años, lo que hace que muchas personas no asocien su patología con una exposición que ocurrió décadas atrás. Esta característica hace especialmente importante la prevención y la detección temprana. Si en su propiedad también existen suelos o pavimentos que puedan contener este mineral, le recomendamos consultar: [Amianto en suelos y pavimentos: vinilo amianto y baldosas](https://cubiertasyamianto.com/amianto-en-suelos-y-pavimentos-vinilo-amianto-y-baldosas/).

Retirada de amianto en garajes: marco legal y proceso

La retirada de amianto en garajes está regulada en España por el Real Decreto 396/2006, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto. Esta normativa exige que cualquier intervención —ya sea retirada, encapsulado o simple mantenimiento— sea realizada por una empresa inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA).

El proceso de retirada profesional incluye varias fases bien definidas:

1. Inspección y muestreo: Un técnico cualificado toma muestras de los materiales sospechosos para su análisis en laboratorio acreditado. Es el único método fiable para confirmar la presencia de amianto.
2. Plan de trabajo: La empresa RERA elabora un plan específico que debe ser comunicado a la autoridad laboral competente antes de iniciar los trabajos.
3. Zona controlada: Se establece un perímetro de seguridad con señalización, y el área de trabajo se aísla para evitar la dispersión de fibras.
4. Retirada con equipos de protección: Los operarios utilizan equipos de protección individual (EPI) homologados, incluyendo mascarillas con filtros específicos para amianto.
5. Gestión de residuos: Los materiales retirados se embalan en bolsas y contenedores especiales, correctamente etiquetados, y son trasladados a gestores de residuos peligrosos autorizados.
6. Certificado de retirada: Al concluir, la empresa emite la documentación que acredita la correcta gestión del amianto, imprescindible para cualquier trámite posterior.

Intentar retirar materiales de amianto sin seguir este procedimiento no solo es ilegal, sino extremadamente peligroso para quienes realizan el trabajo y para los vecinos o usuarios del espacio. Para entender mejor el tipo de amianto que puede estar presente según la época de construcción, consulte también: [Amianto azul y marrón: crocidolita y amosita, los