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Fibrocemento: qué es y por qué contiene amianto

El fibrocemento amianto es uno de los materiales de construcción más extendidos en España y, a la vez, uno de los que mayor preocupación genera desde el punto de vista de la salud pública. Durante décadas, este material fue utilizado de forma masiva en naves industriales, viviendas rurales, granjas y todo tipo de edificaciones, especialmente en cubiertas y tejados. Hoy en día, millones de metros cuadrados de este material siguen presentes en nuestro entorno, muchos de ellos en un estado de deterioro que los hace especialmente peligrosos.

Comprender qué es exactamente el fibrocemento, por qué contiene amianto y cuáles son los riesgos asociados a su presencia es el primer paso para actuar de forma responsable. La normativa española obliga a gestionar este material de manera controlada y segura, y cada vez son más los propietarios e industriales que se ven en la necesidad de afrontar su retirada. En este artículo explicamos todo lo que necesitas saber sobre este material, su composición, su historia y el marco legal que regula su gestión.

Qué es el fibrocemento y cómo se fabricaba

El fibrocemento es un material de construcción compuesto básicamente por cemento Portland y fibras de refuerzo. Su desarrollo se remonta a finales del siglo XIX, cuando el inventor austríaco Ludwig Hatschek patentó en 1900 un proceso para fabricar láminas resistentes combinando cemento con fibras vegetales. Sin embargo, fue la incorporación de las fibras de amianto lo que disparó su uso industrial a lo largo del siglo XX.

El proceso de fabricación era relativamente sencillo: se mezclaba cemento con agua y fibras de amianto —principalmente del tipo crisotilo o amianto blanco, aunque también se empleaban otros tipos como la crocidolita o amianto azul— y se prensaba para obtener placas rígidas, ligeras y resistentes. El resultado era un material con unas propiedades mecánicas y térmicas excelentes para la época: resistente al fuego, a la humedad, a los agentes químicos y con un coste de producción muy bajo.

La placa fibrocemento con amianto se comercializó bajo nombres populares como «uralita», término que procede de una de las empresas fabricantes más conocidas y que en España se convirtió prácticamente en un sinónimo del material. Se utilizó en cubiertas de naves industriales, establos, almacenes agrícolas, viviendas, depósitos de agua, bajantes, tuberías y multitud de aplicaciones más. Se estima que en España se instalaron más de 3.000 millones de metros cuadrados de este material a lo largo del siglo XX.

Por qué el fibrocemento contiene amianto: razones técnicas e históricas

La presencia de amianto en el fibrocemento no fue accidental ni descuidada: respondía a unas razones técnicas muy concretas. El amianto —también denominado asbesto— es un mineral natural de origen silicatado que se presenta en forma de fibras microscópicas extremadamente finas. Estas fibras aportaban al cemento una serie de ventajas que ningún otro material podía igualar en aquella época:

Durante décadas, la comunidad científica fue identificando progresivamente los riesgos graves para la salud asociados a la inhalación de fibras de amianto. Enfermedades como el mesotelioma pleural, el cáncer de pulmón o la asbestosis están directamente vinculadas a la exposición a este mineral. En España, el uso del amianto fue prohibido definitivamente en el año 2002, y desde entonces la normativa ha ido evolucionando hacia una regulación cada vez más estricta de su gestión y retirada.

Riesgos del fibrocemento con amianto y marco normativo en España

El principal problema del fibrocemento con amianto no reside en el material cuando está en buen estado y firmemente consolidado, sino en el momento en que comienza a degradarse. Con el paso del tiempo, la exposición al sol, la lluvia, las variaciones de temperatura y los golpes mecánicos provocan que las placas se agrieten y pulvericen. En ese proceso, las fibras de amianto quedan en libertad y pueden ser inhaladas por personas que se encuentren en las proximidades.

El Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto en España. Esta norma regula de forma exhaustiva cómo deben realizarse las operaciones de retirada, el nivel máximo de exposición permitido, los equipos de protección obligatorios y los requisitos que deben cumplir las empresas que realizan estos trabajos. Entre los aspectos más destacados de esta normativa:

La fibrocemento retirada debe realizarse siempre por empresas autorizadas, ya que cualquier manipulación inadecuada puede liberar fibras de amianto al aire con consecuencias graves para la salud de los trabajadores y de las personas del entorno.

Para ampliar tu conocimiento sobre este mineral y sus distintas variedades, te recomendamos consultar el artículo [¿Qué es el amianto? Tipos, usos y características](https://cubiertasyamianto.com/que-es-el-amianto-tipos-usos-y-caracteristicas-2/), donde encontrarás información detallada sobre los diferentes tipos de fibras y sus propiedades.

Si quieres profundizar aún más en todo lo relacionado con la gestión del amianto en España, no dejes de consultar nuestra [Ver Guía completa del Amianto](https://www.cubiertasyamianto.com/guia-amianto/), un recurso exhaustivo pensado tanto para propietarios como para profesionales del sector.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi cubierta es de fibrocemento con amianto?

La forma más fiable de determinarlo es mediante un análisis de laboratorio de una muestra del material. Sin embargo, existen indicios visuales orientativos: si tu cubierta tiene placas onduladas grises instaladas antes del año 2002, es muy probable que contengan amianto. Ante la duda, lo más prudente es no manipularlas y consultar con una empresa especializada que pueda realizar una inspección técnica.

¿Es obligatorio retirar el fibrocem