Amianto en edificios industriales: guía para empresas y propietarios
El amianto en edificios industriales sigue siendo uno de los problemas de salud laboral y medioambiental más extendidos en España. Durante décadas, este material fue ampliamente utilizado en la construcción de naves, fábricas, almacenes y polígonos industriales por sus propiedades ignífugas, su resistencia térmica y su bajo coste. Sin embargo, desde que se prohibió su uso en España en el año 2002, miles de instalaciones industriales aún albergan materiales con amianto en sus cubiertas, fachadas, tuberías, aislantes y otros elementos constructivos.
Para los propietarios de inmuebles industriales y para las empresas que desarrollan su actividad en estos espacios, conocer la situación real de sus instalaciones no es solo una cuestión de responsabilidad legal: es una obligación directa con la salud de los trabajadores y del entorno. La exposición prolongada a las fibras de amianto está directamente relacionada con enfermedades graves como el mesotelioma, el cáncer de pulmón o la asbestosis, patologías con largos periodos de latencia que pueden manifestarse décadas después de la exposición.
Esta guía está dirigida a empresas, responsables de mantenimiento, propietarios de naves industriales y gestores de patrimonio industrial que necesitan entender sus obligaciones, los riesgos reales y los pasos a seguir para actuar con seguridad y dentro del marco legal vigente.
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¿Dónde se encuentra el amianto en una fábrica o nave industrial?
Uno de los errores más frecuentes es asociar el amianto únicamente con las cubiertas de fibrocemento, las famosas placas onduladas grises que proliferaron en los polígonos industriales españoles a partir de los años 50 y 60. Aunque efectivamente son uno de los materiales más habituales, el amianto en fábrica puede estar presente en muchos otros lugares:
- Cubiertas y tejados: placas onduladas de fibrocemento (uralita) con amianto crisotilo.
- Tuberías y conducciones: tanto de agua potable como de saneamiento, especialmente en instalaciones antiguas.
- Revestimientos y aislamientos térmicos: en calderas, hornos industriales, depósitos y cañerías.
- Paneles de fachada: placas lisas o perfiladas utilizadas como cerramiento exterior.
- Suelos vinílicos: algunos pavimentos industriales de vinilo incorporaban amianto en su composición.
- Juntas y empaquetaduras: en maquinaria industrial, válvulas y sistemas de presión.
- Falsos techos y tabiques: en naves de construcción anterior a los años 80.
Dado que el amianto no siempre es identificable a simple vista, es imprescindible realizar una inspección técnica por parte de profesionales cualificados antes de iniciar cualquier obra, reforma o derribo en un edificio industrial de cierta antigüedad.
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Obligaciones legales para empresas y propietarios
La normativa española establece obligaciones claras tanto para propietarios de inmuebles con amianto como para las empresas que realizan trabajos de retirada. El marco legal fundamental es el Real Decreto 396/2006, que regula las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto. Este reglamento exige, entre otras cosas:
- Que los trabajos de retirada de amianto empresa sean realizados exclusivamente por empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA).
- La elaboración de un Plan de Trabajo específico que debe ser aprobado por la autoridad laboral competente antes de iniciar cualquier intervención.
- La realización de un inventario de materiales con amianto (IMA) en los edificios donde exista sospecha de su presencia.
- La formación específica de todos los trabajadores que puedan estar expuestos a fibras de amianto.
- El correcto embalaje, etiquetado y gestión de los residuos generados, que deben trasladarse a vertederos autorizados para residuos peligrosos.
Para los propietarios de inmuebles industriales construidos antes de 2002, es fundamental conocer si sus instalaciones contienen materiales con amianto y en qué estado se encuentran. El amianto no siempre requiere retirada inmediata: cuando se encuentra en buen estado y no genera emisión de fibras, puede mantenerse bajo vigilancia mediante un plan de gestión y mantenimiento. Sin embargo, cuando el material está deteriorado, fracturado o va a ser sometido a cualquier tipo de intervención, la retirada se convierte en obligatoria.
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Proceso de retirada de amianto en edificios industriales
La retirada de amianto en una nave o edificio industrial es un proceso técnico y regulado que debe seguir una secuencia bien definida para garantizar la seguridad de los trabajadores, los ocupantes del entorno y el medio ambiente.
1. Diagnóstico e inventario
El primer paso es contratar a una empresa especializada para llevar a cabo una inspección técnica del inmueble y elaborar el inventario de materiales que contienen amianto, indicando su estado de conservación y nivel de riesgo.
2. Plan de Trabajo
La empresa RERA elabora un Plan de Trabajo detallado que recoge las medidas de seguridad, los equipos de protección individual necesarios, los métodos de trabajo y el sistema de gestión de residuos. Este plan se presenta ante la autoridad laboral para su aprobación.
3. Preparación de la zona de trabajo
Se delimita y aisla la zona de trabajo, instalando barreras físicas y sistemas de extracción de aire con filtros HEPA para evitar la dispersión de fibras al exterior.
4. Retirada controlada del material
Los operarios, con equipos de protección adecuados, proceden a la retirada del material de forma manual, evitando en la medida de lo posible la rotura de las placas o elementos con amianto.
5. Gestión de residuos
Los materiales retirados se embalan en envases homologados, se etiquetan correctamente como residuos peligrosos y se trasladan a instalaciones autorizadas para su tratamiento o depósito.
6. Certificación final
Una vez concluidos los trabajos, la empresa emite un certificado de retirada que acredita que la instalación ha quedado libre de materiales con amianto.
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Preguntas frecuentes
¿Estoy obligado a retirar el amianto si las placas de mi nave están en buen estado?
No necesariamente. La normativa española no obliga a retirar el amianto de forma inmediata si el material se encuentra en buen estado y no emite fibras. Sin embargo, sí es obligatorio realizar un seguimiento periódico de su estado y contar con un plan de gestión. La retirada se vuelve obligatoria cuando el material está deteriorado, cuando se van a realizar obras que afecten a los elementos con amianto o cuando así lo determine la autoridad competente.
¿Quién puede realizar la retirada de amianto en una empresa o fábrica?
Únicamente las empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA) están autorizadas para realizar estos trabajos en España. Contratar a una empresa no inscrita en este registro, además de ser ilegal, supone un grave riesgo para la salud de los trabajadores y puede acarrear sanciones importantes para el responsable de la instalación.